martes, 8 de marzo de 2011

Enquete sur le monde invisible

¿Cómo puede filmarse un mundo invisible a partir de un arte visible como es el cine?

Un film que se ocupa de rastrear los testimonios acerca del mundo invisible de Islandia: elfos, duendes, aparecidos, extraterrestres, guías espirituales y otros seres percibidos por los lugareños. Médiums, clarividentes y otros.

Esta tierra conmovida aún por desplazamientos tectónicos posee rocas que ocultan poblaciones maravillosas.

Asistimos al testimonio de una niña que relata su experiencia de ingreso a una roca, donde merienda con un gnomo.

Los seres mágicos han cohabitado con los nativos produciendo singulares mixturas. Fenómeno que se percibe al contemplar los ojos que estos pueblos poseen.

Esta percepción, como la soledad o como la oscuridad, desconcierta al principio, pero al final uno se habitúa a ellas, y descubre que no esta solo, y que puede ver lo invisible.

jueves, 29 de abril de 2010

GUERRERIA 2/ IMPArables


GUERRERIA 2/ IMPArables

EZEQUIEL ROMERO
PAOLA GISELA BARUQUE
JUSTINE VLADA
OSKI DITO
LAURA BILBAO
CELINA GONZALEZ SUEYRO
ANIBAL VELOSO
TERESA FUENTES
KLAUDIA CON K
HORACIO ADRIAN RODRIGUEZ
IOSHUA
VALENTINA VILLEGAS
MARTIN MAISTRELLO

martes, 6 de abril de 2010

Sabanas azuladas...

La música te llama y no te encuentra.
El violín clama, pero no oye respuesta otra que el piano.
Pensaba encontrarte en la melodía pero ella me rapta y cautiva.
Me lleva a la historia, me arrastra, y soy como un riacho donde pasa el agua entre grandes piedras.
Estoy seco pero los ojos lloran, inexplicablemente.
...
El Amigo se retira a dormir.
El cuento ha terminado.
La melodía aparece nuevamente.
No se ve otra cosa en el horizonte sino el cielo gris, la noche cenicienta.
Contra toda esperanza, la espera se convierte en magia.
Cada tecla es una letra y cada letra es una forma de articular tu nombre.
Tu nombre y el mío.
...
¿Aparecerá la luz en la ventana?
La alta torre esta oscura.
La melodía del espectrum.
El susurro electrónico de la damisela lábil.
La historia que no tiene palabras, puro oír de un puro decir.
Música de peliculas mentales.
Abriré el arcón y el fantasma se alzará entre besos desesperados.
...
Cada tañido del arpa es un pensar de la cuerda, y cada nota es un collar de sonidos.
Me pongo ese collar y me muevo entre sonidos como cualquier otro ser resonante.
Así te pienso (y es este pensar una música en la música, una forma de llamarte y de recobrarte)

Las historias de los que se intuyen sin llegar a conocerse.

Es la mañana, una dulce neblina envuelve las cosas de un resplandor suave.
Aparece en el marco de la puerta la delgada figura del muchacho de los ojos de espejo.
Nos mira y nos refleja pero no vemos nada, nada dentro suyo, nada de nada.
Solo nosotros, recostados en el lecho, nos vemos.
Abrazos de hiedras.

La sensación que de noche todo es posible.

El perro -mi perro- se sube a la cama y prepara su lecho.
Deberé imitarlo.
Encontrar en la cama el lecho.
Acostarme para soñar...entre sabanas azuladas...

Violentamente pienso en vos.
Una rafaga apasionada abre la ventana.
Es el fantasma del viento que llama.

Cierro los ojos y veo una luz azul o verde.
Un cielo o un prado o un film.
La música vuelve a estrellarse en mi pecho.
Como una ola amarga sobre el promontorio de roca.
...
Mi perro ya duerme, ya sueña.
Yo lo observo, como si su sueño comprendiese mi ser.
...

Anoche abrí la última canción, después de retirarte.
Era el Bolero.
Y en cada nota sentía dejar mi cuerpo guerrero
cansado y abatido, a mi lado,
y en mi devenir pasaba a ser
santa, monje o sacerdote
o un corazón traspasado por la música
y en cada momento el movimiento de mi cuerpo
me impulsaba a ser otro,
por transferencia musical y transfusión de almas
y mis manos tocaban lo que las tuyas querían tocar
y las mías lo mismo
y el tiempo se arremolinaba,
y los meses pasaban
como las horas de una noche
cuando el momento es uno solo
y el conocimiento es pleno,
aunque sea parte de una nueva ilusión.

El Bolero era el compañero.
El Amigo que no llega pero espero.
En el universo futuro todo es como en el pasado pero distinto.
Y en cada giro, el fuego asciende, como mística hoguera.
Cuando cierro los ojos, entreveo ese fuego.






viernes, 19 de febrero de 2010

La noche oscura

Vuelvo a escribir como quien vuelve a caminar,
como quien aprende a hablar,
como quien oye por primera vez.
Pinto como un niño.
Hablo y trato a los demás con la misma inocencia y no.
La fresca brisa entra.
Tengo que ser paciente con mi propio regreso al camino.
Pero por suerte hay piedras en el camino.
Señales que dejaron los otros hombres, los hacedores de palabras.
Los que tuvieron algo que decir y lo dijeron.
Ellos me precedieron.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Vivir las ilusiones y ficciones

Gracias por tu carta, y si no la he contestado, fue porque la realidad me había enviado lejos a vivir las ilusiones y ficciones que tu sagaz pensamiento refleja en tu Letra.

Es así que ahora que he sido devuelto a la orilla de la carta, por la incesante marea de la realidad, me siento una especie de resto, algo que esta aquí pero que bien podría no estar o estar en otro lado.

Me siento boyando. Me siento demás. ¿Los demás me sienten? No sé todos, pero tu sí. Y eso es mucho.

Soy fragmento de ese objeto del que tu hablas, ese objeto universal, la realidad, pero un fragmento fragmentado, algo que parece que no halla la pieza que le falta y esta roto.

La memoria, mi memoria, también esta partida. Este proceso de desintegración ha sido tan erosivo, tan corrosivo, que ya no recuerdo que es lo que olvidé.

Coincido contigo en que la roca-realidad, la piedra fundamental e inmemorial donde rompe el mar sus moods of sea, ha sido el punto donde también me he caído.

She was a Visitor. She was a Visitor. She was a Visitor. She was a Visitor. She was a Visitor.

Repito: She (la realidad) was a Visitor.

Percibí su anunciación, su llamado, su visita, pero ahora no.

Soy un personaje. Ahora me llamo Magush. Un niño aprendiz de mago. Quiero reencantarme, quiero cambiar mi destino. Quiero probarme una vez que puedo trastocar la realidad. ¿Será en vano?

La re-presentación del amor.

Me alucina con su visión obsesiva. Me tortura con su espera animal. Me encandila con su luz oscura. Me da premura en su procastinada llegada. Me intoxica con su voz incórporea. Me madruga con su llamado. Me mendruga. Me alimenta con su hambre voraz. Me incrementa con su pérdida. Me dilapida con su riqueza. Me atosiga con su sangre. Me damnifica con su aparición milagrosa.

martes, 17 de noviembre de 2009

Brusquedad, impaciencia, cólera, brote de tristeza y desesperanza, taciturnidad, dificultad de ser.

En esta tierra virtual (maldita, que no nos da nada, ni nos dió ni nos dará) aparecen personas y así como aparecen, desaparecen, por todos lados.
Entre torcidos escombros y retorcidas ruinas, asoman sus manos extendidas y sus cabezas gesticulantes, seres parlantes o mudos que claman por auxilio ( o por lo mismo que clamamos nosotros)
Pero cuando uno intenta acercarse y tomar esos miembros, zas los seres te clavan el cuchillo o te hincan los dientes en la yugular.
Como en una película de clase B, todo empeora a cada minuto.
La cura no hace efecto y la tierra se llena de zombies.
Yo mismo me he convertido en uno.
Yo mismo te he convertido en uno.
Nuevamente nos exponemos a varios ataques: ácidas lluvias de malos entendidos, narci-sismos, citas en el jardín de equívocos (donde las respuestas son tan desdobladas) y una serie de mil situaciones que no llegan a realizarse y quedan en el limbo, como bebes abortados.
Todo esto y mucho más.
Un zombie seguramente comprenderá a otro. El mismo estado especular de siempre.
Ayer no fue tampoco fácil para mí.
Muy raro día para todos los zombies, entonces.
Mucha presión experimenté durante la tarde.
La plaza, la avenida, el agotamiento de la ciudad microconcentrada me invadieron.
En el opresivo departamento mental, la camilla, la señora dormida con la acupuntura puesta, y toda aquella cura me arrastraba.
El octavo 132 estaba lleno de embarazadas llenas de zombies que se peleaban por sentarse.
Luego, un ahogo súbito y la asfixia que te quita la poca vida.
En la estación de trenes, los cárteles luminosos, en los que la realidad se recorta (y te corta también) informaban las últimas noticias sanguinolentas.
Luego a la noche, hubo una súbita descompresión, un experimento y acción.
Este tipo de subidas y descensos bruscos producen en el ánimo situaciones complicadas.
Explotar no es bueno, explorar es mejor aunque sean zonas oscuras, porque sino ¿como se entendería que un ciego ayudara a otro?

martes, 10 de noviembre de 2009

Caminaba por la delgada vereda de un sueño.

Caminaba por la delgada vereda de un sueño
Y te hallé, salvaje y taciturno,
Perdido en una pampa electrizada
Romance oscuro del pasado, lastimosa desmesura.
Montado sobre tu lomo el horizonte gira.
El verano aún no ha regresado y desconozco tus señas.
Esta noche dejaré una misiva para que tu mano de niebla la tome.
En el sueño leerás tranquilo mientras beso tus crines.

Me despierto y entiendo que debo ser paciente. Espero que la espera tarde poco. Esta inquietud turba mi corazón de cristal.

Gota a gota, la lenta diseminación, revela una fascinación grande: ¿pasaré de ser invisible dador a ser recibidor real? ¿seré el destinatario de un encuentro secreto, lejos del mundanal ruido?

En mis torsiones, y entre las secretas figuras del ansia quema, se engendra la incesante reproducción de una escena, cuyo teatro de insomnio, me hace pasar noches blancas.

Las fotografías, de frente y perfil, se desvancen al pulsar teclas.

Entre flores de sueño la felicidad se abre como un paisaje; pero hay un súbito repliegue y el desconcierto cunde como una nube que obtura el sol. El anhelado día se parte en dos y algo se va lejos.

¿Más, dónde? La mente no alcanza a determinarlo. Lleno y vacío, quedo como una gruta donde entra el mar.

Cuerpo a cuerpo, deseo un abrazo circular, musical. Abrazo, entonces, la idea de cuerpos traslúcidos sin opacidades.

Si esa seductora figura del deseo puede, con cierta magia, superar la distancia y llegar al otro, pienso, seremos dos, los asombrados.

Estas palabras efectúan una mise en scene rápida, performance espectral, que va de la sobriedad al delirio.

Si todo diálogo es un intercambio, qué no habrá que decir de los diálogos del silencio que se establecen entre personas que no se conocen pero se presienten.

Por momentos la grieta se resquebraja, y lentamente nos introducimos en la hendidura. El ser se precipita, como Alicia, en una caída infinita. ¿Habrá un colchón que amortigüe caída tan fenomenal?

Sueño con un portal minúsculo, un capullo donde guarecerme de la lluvia ácida. Después que pasa el fatal aguacero, salgo, abro mi pequeño paraguas, y me dispongo a caminar por las aceras mojadas. Tengo pluvial emoción. Voy al encuentro del desconocido amigo.